MÉTODO ILUSTRADO PARA CHICLEAR / Libro de dibujos / 114 páginas encuadernadas y empastadas / 18.5 x 13.5 cm. / Tinta sobre papel / 2004


Este libro fue realizado siguiendo el método tradicional y los procesos para la elaboración del chicle de montaña, como se le conoce en la región de Campeche, en el sureste de México.
La brújula del chiclero es el sol, y si se nubla, le basta ver hacia donde corren las nubes. Debe tener un acuerdo con los vientos de temporada.
Lo primero que el chiclero hace es observar el rumbo del camino. El regreso a su campamento es y será su referencia principal. Se distribuyen en cuadrillas formadas por cuatro o cinco hombres que se dedican a montear y a localizar las mejores áreas con suficientes árboles de zapote, en jornadas que no pasen de un día de camino. Se hacen brechas o picaderos sencillos y un ramal principal. Cuando se está ya chicleando en forma, cada semana se hace el conocimiento de la resina del zapote para sacar el chicle en su estado natural.
El “chivo” recolector tiene de 60 a 80 kg. de resina. Se corta leña suficiente y se asienta una paila sobre tres piedras grandes. En ellas se vierte una tercera parte de la resina y se pone al fuego. La resina no se toca hasta alcanzar un cierto grado de temperatura que uno ya conoce. Con el “chasmol” (cara larga con un extremo en forma de paleta) se mueve la resina muy lentamente en círculos. Cuando la resina está ya cuajada, se prepara el enmarquetado. Se ocupan como moldes cajas de madera donde se vierte la resina. Después de doce horas el chicle está ya frío y solidificado, entonces se saca del molde y se graban las iniciales del productor. Normalmente se empacan dos marquetas en un saco de henequén.

(ILLUSTRATED METHOD TO PRODUCE CHEWING GUM) / Book of drawings / Book of 114 bound pages / Ink on paper / 18.5 by 13.5 cm. / 2004


This book was made following the traditional method and process for the elaboration of chicle (mountain chewing gum), as it is known in the region of Campeche, in the southeast of Mexico.
The chiclero (chewing gum producer) has the sun as a compass, and if it is cloudy, it is enough for him to see where the clouds go. He should come to an agreement with the season winds.
The first thing the gum producer does is to watch the way the road goes. Returning to his campsite is and will be his main reference point. They divide themselves into crews of five or six men devoted to track down and locate the best areas with enough sapodilla trees, in one-day journeys. Gaps or simple cuts and a main groove are made in the bark of the trees. When the sap is flowing out properly, they check the process to get it in its natural estate.
The container which collects the sap, (chivo), holds from 60 to 80 kg of substance. Enough wood is chopped down and a cauldron is placed on top of three big stones. A third part of the sap is poured in it and put to the fire. It is not touched until it reaches a certain temperature which one already knows. With the chasmol, a long rod with an oar shaped end, the sap is slowly stirred in circles. When it has already coagulated, a mould is prepared. Wooden cases are used as moulds where the gum is poured. After twelve hours, the chicle (gum) is already cold and solidified. Afterwards, it is taken out from the moulds and the initials of the producer are engraved. Usually, two cases are packed in each henequen bag.