EDICIÓN 8 / ESTO NO SE ACABA HASTA QUE SE ACABA

(EDITION 8 / IT AIN'T OVER TILL IT'S OVER)

 

JUEGO PERFECTO

Está por terminar la temporada de la Liga Mexicana de Beisbol y los Piratas de Campeche, están metidos en la lucha por entrar a los playoffs. Hace poco, mientras trabajábamos en esta edición dedicada al Rey de los Deportes, recordé esta historia que ha estado flotando en mi cabeza, apareciendo en distintos momentos del proyecto MoNDAo. Es algo increíble, un episodio que había olvidado casi por completo. Parecería absurdo y sin importancia pero es realmente indescriptible.
Herminio Domínguez es un pitcher legendario en Campeche y en toda la Liga Mexicana de Beisbol. Yo tenía doce años cuando papá me llevó a ver un juego de la serie de los Piratas contra los Cafeteros de Córdoba. Él no se perdía un solo juego, tenía un palco ubicado detrás del home. Era el 14 de abril de 1985, lanzaba Herminio y nadie se imaginaba que aquella tarde iba a ser una de las tardes más increíbles en la historia del beisbol. Herminio despacharía a veintisiete bateadores al hilo; veintisiete outs, uno tras otro, sin permitir hit ni carrera, sin que nadie pudiera llegar siquiera a la primera base. Con esto quiero decir que Herminio lanzó un juego perfecto. Que un pitcher logre hacer eso es muy raro, y los que han llegado a hacerlo están, sencillamente, en el Salón de la Fama.
Emocionados, después de la quinta entrada, todos en el campo sabíamos lo que estaba sucediendo; Herminio lanzaba su juego perfecto y cada vez la situación era más tensa y más real. Conforme el juego avanzaba crecía mi nerviosismo. Al llegar la última entrada, el estadio Venustiano Carranza estaba en completo y absoluto silencio. Era algo impresionante, en verdad. Todos teníamos algo adentro del cuerpo que no nos dejaba respirar. Yo sentía la cara caliente y algo muy grande me saltaba en el pecho. Paralizados y tensos, nadie se atrevía a decir una palabra, sabíamos que en cualquier momento algún bateador podría chocar la pelota hacia los jardines o alguien podría cometer un error, una base por bola, nunca se sabe. Cualquier pluma de ave podría haber roto aquella joya de pitcheo.
En medio de ese silencio Herminio salió del bullpen, caminando lentamente. Se veía tranquilo y se movía como yo nunca había visto a nadie moverse. Era un personaje alto y delgado, en medio del campo parecía un extraterrestre. Se paró en la lomita como si nada estuviera sucediendo. No podía dejar de verlo. Era como si estuviera parado en mitad del universo. Alguien habló del marcador y todos lo callaron al instante. Giré los ojos y observé unos cuervos negros parados sobre la pizarra al fondo del estadio. Intentaba aguantar la emoción. Me sudaban las manos y deseaba enormemente salir corriendo, que acabara el juego, deseaba quién sabe qué...
Herminio sacó los dos primeros outs rápidamente. Todos estábamos en el filo del asombro; sólo quedaba un bateador más y sería el fin del juego. Me paré sobre mi asiento, no pude aguantar más. Toda la gente estaba de pie en las gradas, en las bardas del fondo, en el cerro detrás del estadio, los fotógrafos no se movían. Ni los perros aullaban esa tarde, no se escuchaba un sonido en mil kilómetros a la redonda. Era casi como llorar. Aquel lanzador frente a nosotros era un héroe que estaba en peligro. Alguien podría pegarle un hit, pero eso no quería ni imaginarlo.
De pronto sonó un batazo seco, el segunda base tomó la pelota y la lanzó a primera. Fue el último out del juego. El escándalo fue impresionante, todos saltábamos como locos en esa tarde increíble. La gente desbordó el graderío y saltó al campo. Yo apenas pude ver a Herminio que daba vueltas al estadio sobre los hombros de la gente, con los brazos en alto. Él nos había contagiado a todos en el campo, en la calle, por la radio; nos había contagiado de algo muy fuerte. Era la gloria y el triunfo más grande. Fue una emoción perfecta que muy pocas veces he llegado a sentir de nuevo. Y ahora me siento feliz realmente, me siento muy bien por haber recuperado esa tarde inolvidable.

Ojalá que esta edición MoNDAo pueda acercarse un poco a esas tremendas emociones, a esos momentos que sólo pueden ser vividos con el Rey de los Deportes. Esto no se acaba hasta que se acaba...

Luis Carlos Hurtado
Julio del 2012, ciudad de México.

 

MoNDAo corp. BEISBOL Edición 8 Esto no se acaba hasta que se acaba Estadio Foro Sol 16 de julio del 2011 / Fotografía: Enrique Macías

 

LINE UP

Jimena Mendoza 5 / José Luis Sánchez Rull 36 / Alberto G. Chong 27 / Anibal Catalan 13 / Humberto Duque 22 / Paola de Anda 01 / Analía Solomonoff 7 / Gabriela Rodríguez 3 / Luis Felipe Ortega 10 / Thierry Desiré 69 / Philippe de Saint Phalle 26 / Rodolfo Díaz 44 / Verónica Gerber 81 / Aurelio Vargas 85 / Simone Haf 11 / Luis Carlos Hurtado 4 / Elizabeth Corral 23 / Adriana Casas 28 / Jean-Marie Perdrix 66 / Gerardo Hurtado 14 / Francisco Cabrera 15 / Gonzalo Ortega 74 / Emma Catalan 00 / Omar Gámez 9 / Miho Hagino 111 / Enrique Macías 24 / Marco Arce 42 / Abraham Cruzvillegas 68


El 7 de julio del 2012 se presentó el proyecto en la jaula de prácticas del Foro Sol, en la ciudad de México.

 

 

 

 

 

Bat / Rodolfo Díaz

 

Pelota caliente / Alberto G. Chong

 

Careta / Luis Carlos Hurtado

 

Careta / Luis Carlos Hurtado

 

Guante / Verónica Gerber

 

Bat y Casco / Abraham Cruzvillegas

 

Batinola / Anibal Catalan

 

Base y cerámica / José Luis Sánchez Rull

 

Bats / Luis Felipe Ortega

 

Guante y pelota / Jimena Mendoza

 

Vista general

 

Casco / Gabriela Rodríguez

 

Pelotas calientes / Alberto G. Chong

 

Vista general

 

Vista general

 

Casco / Miho Hagino

 

Primera Base / Humberto Duque

 

Locker / Mariano Villalobos, Alberto G. Chong y José Luis Sánchez Rull